David se quedó paralizado por un momento y luego estalló en carcajadas: —¡Ja, ja, ja! ¿Qué has dicho? ¿Que nos has despedido a todos?
—Juan, ¿quién te crees que eres? ¿Acaso, con qué autoridad nos despides? —Miguel se rió despectivamente.
—Juan, ¿crees que eres el presidente y tienes el suficiente poder para despedirnos? —Cristina no podía contener en ese momento su risa.
—¡Ja, ja, ja!
Todos se reían a carcajadas, sujetándose el estómago de tanto reír.
Laura miró con desprecio a Juan como si fue