—¿Es así? —Juan levantó la cabeza, su rostro impasible, y dijo: —Si dices quiénes son las personas detrás de todo esto, puedo perdonar a los Pérez.
—¡Ni lo sueñes! Jamás lo diré.
Óscar rechazó rotundamente sin pensarlo: —Si quieres matarme, hazlo. De todas formas, he vivido lo suficiente. Pero tú nunca encontrarás a los verdaderos culpables y vivirás siempre tu vida en culpa y pesadillas.
—En el fondo, eres más patético que yo. ¡Jajaja!
Se echó a reír a grandes carcajadas, su risa llena de locur