En ese momento, Delfín ya no tenía la misma calma que antes; cada uno de sus golpes sacudía con fuerza el vacío, como si el espacio mismo no pudiera soportar la tenebrosa fuerza de su puño.
Los espectadores, que antes estaban tranquilos, ahora tenían la boca abierta, y muchos discípulos de diversas sectas mostraban incredulidad.
—¿No era el señor González un cultivador de la quinta capa del Poderoso Marqués Guerrero? ¿Cómo es posible que, al enfrentarse a El Poderoso Marqués Guerrero de la sexta