Con la mirada sombría de Juan sobre él, Herminio no percibió ene se momento el peligro inminente. Pensó que Juan solo hacía una pequeña demostración, sin atreverse realmente a matar a nadie.
—¿Eres tú, Juan? Soy el sirviente de la Comunidad de las Almas Ligadas, enviado para mantener el orden en este mercado. Hoy, considérelo un error de nuestra parte. Haznos un favor y déjalo así. Incluso puedo hablar bien de ti con el líder y pedirle que te deje en paz mañana, —Herminio, confiado en la identid