En lo profundo de la mansión de la familia Borrás, en el templo ancestral, se encontraba Rogelio, el actual cabeza de la familia.
—Tío, ¿qué ha pasado? —preguntó Rogelio, al ver la expresión grave en el rostro de su pariente.
—¡Amador está muerto! —respondió estupefacto el anciano, quien al ver que era el líder de la familia, confirmó la trágica noticia.
—¿Qué? ¿Mi hijo Amador está muerto? ¿Cómo es posible? ¡Fue a Ciudad de las Sombras acompañado de varios expertos, esto cómo pudo ser? —Rogelio