Amador estaba a punto de atacar.
En ese momento, Juan dijo una última cosa.
—¿No te interesa saber quién soy en realidad?
Amador, casi por instinto, preguntó de nuevo: —¿Quién eres?
—Me llamo Juan.
Al escuchar estas palabras, estallaron en carcajadas.
—¡Jajajaja…!
—¡Jajajaja….!
No solo Amador, sino también Herminio y los demás detrás, comenzaron a reírse a carcajadas.
Amador no podía parar de reír, tan fuerte que no podía ni recuperar el aliento.
—Herminio, ¿oíste eso? Dice que se llama Juan.
—¡