—No pasa nada, mientras el malentendido haya quedado resuelto. Aunque sé sobre el cumpleaños del líder de la familia Delgado, todavía no tengo una invitación. ¿Cree que podría ayudarme con eso, Blas? —dijo con humildad Juan, aprovechando el momento para avanzar en su meticuloso plan.
—Eso está hecho. Dentro de unos días puedes venir conmigo a la celebración. Te presentaré personalmente —respondió Blas, aceptando entusiasmado de inmediato, dejando claro que llevaría a Juan a la residencia de la f