Después de todo, alguien ya había conseguido cortar un jade de alta calidad. Para muchos presentes, esto no solo era motivo de admiración, sino también una especie de aliciente. Sin embargo, lo que parecían olvidar era que esta clase de suerte no estaba con facilidad al alcance de todos.
El dueño de la tienda, con cierta renuencia, sacó una caja de embalaje cuidadosamente preparada. Con delicadeza, colocó el jade de alta calidad en su interior, asegurándose de que estuviera perfectamente protegi