La calle oscura y la vegetación tupida cubrió todo tipo de rastro de lo que estaba sucediendo en el lugar.
La lluvia se volvió cada vez más fuerte y para cuándo el auto se detuvo al llegar al fondo del barranco, Marcelo soltó a Galata y Johan, quienes no podían creer que continuaran con vida luego del arranque que le dió al sujeto que vio la sangre que tenía en la frente con el corte debido a un vidrio que le rozó la piel.
__ Salgan del auto. Vienen por nosotros.
La orden de Marcelo no la es