Las pisadas de los presentes fueron veloces al salir de sus autos, sabían donde estaban por lo que corrieron al lugar que Gálata había dicho los llevaría directamente a donde estaban.
Joseph no reconoció ningún auto de su tío en el sitio, pero esa fue la dirección que les dieron. Solo había un vehículo aparcado afuera y no era más que de la gente de Mauro, por lo que se puso a la defensiva sacando el arma con el cual apuntó al solo abrir la puerta corrediza.
Estaba oscuro, pero no tardó en esc