El florero se hizo añicos al golpear la pared, los cristales rotos se esparcieron por el piso y el humor se Samuel no mermó, estaba furioso, con dos dilemas que debía resolver en la cabeza.
Keyla no estaba en donde debía, aún no pudo comunicarse con el crucero, pero se pudo dar cuenta que estos si siguieron la ruta que dispuso, sería para tenerla en ese lugar. Envió a una parte de los Daemons a encontrarlos, pero estos en bote, para no avisar de su presencia tardarían al menos dos días en alca