31. La cena con Jean
Ale miró el reloj sobre su mesa de noche y volvió a maldecir, ya era demasiado tarde para cancelar la cena, de hecho, era muy posible que Jean ya la estuviera esperando en el restaurante y sería una grosería no cumplir el compromiso que había adquirido más temprano. Ni hablar de Grace, no quería tener problemas con su amiga, pues seguro se molestaría donde dejara plantado a su cuñado.
Sin mucho ánimo, pero sí con prisa, buscó un vestido bonito y cómodo, adecuado para el restaurante al que había