32. Agradecimiento
La casa no estaba lejos del restaurante, así que, en menos de veinte minutos ya estaban frente a esta. Jean se sentía apenado con Ale por haberlo llevado, pero ella insistió en más de una ocasión, que ese no era problema y que lo hacía con gusto.
—¿Quieres verte con Grace? —le preguntó cuando se detuvo frente a la casa. Ale pareció pensarlo y después negó.
—No, después hablaré con ella, ahora solo quiero llegar a descansar —confesó y él asintió.
—Lo sé, ella puede ser un poco abrumadora cuando