Karoline abrazó a su hija con ternura, acariciándole el cabello como si quisiera grabar en ella una verdad torcida.
—Eres mi princesa, lo más importante del mundo para mí —susurró con dulzura fingida—. Pero juntas tenemos que recuperar a papá Alan, hacer que vuelva con nosotras. Esa bruja mala de Aurora nos lo quiso quitar, y no lo podemos permitir.
—¿Y cómo lo vamos a hacer, mamá? —preguntó Tiffany con inocencia, mirándola con esos ojos que sólo buscaban aprobación.
—Por ahora sólo quiero que