La maldita verja se abrió un minuto después de detener el auto frente a ella, ese corto tiempo de espera aumentó aún más la frustración y el enojo que no me había abandonado desde que recibí el maldito sobre. Resoplo con molestia y adentro el auto al interior de la mansión, enseguida la verja empieza bajarse detrás de mí, mientras detengo el auto no muy lejos de ella.
No me molesto ni siquiera en despegar las llaves del auto, lo único que soy capaz de hacer es de tomar el papel que Amelie dejo