CAPÍTULO 58
Los ojos de Mijail, están entrecerrados.
Su mandíbula está tan tensa que tengo tanto temor que se haga daño. Le he dado la orden a Pedro para que corra detrás de mi madre y la proteja de cualquier tontería. Siento un dolor en mi pecho a tal punto que siento como si fuese un golpe. Mi padre o más bien Gilberto Jones, da un paso hacia mí, pero, mi cuerpo reacciona y doy dos más hacia tras. La mano de Mijail roza con cuidado mi cadera, susurra algo inaudible y realmente en estos moment