**SANTIAGO**
La migraña era un martilleo constante en mis sienes. Me recosté en la silla de mi oficina, intentando encontrar algo de alivio, pero el cansancio y la falta de sueño solo hacían que mi mente se tornara más caótica.
Andrea. Su imagen, su olor, el sabor de sus labios... todo se repetía en mi cabeza una y otra vez, como un castigo inevitable. ¿Cómo había llegado a este punto? Mi razón me decía que no podía permitir que me afectara, pero la otra parte se aferraba a la sensación que me