Sin ser capaz de poder seguir escuchando, se gira y sale corriendo de allí antes de que Dylan pudiera llegar a verla. Ella corre sin parar, no haciendo caso a sus pulmones que le pedían a gritos un poco de aire. No deja de correr conforme su cabeza repasa una y otra vez como deslizar las palabras que escuchó decir a Dylan. “Ella ni siquiera sabe quién es su padre”. Esas palabras daban vueltas en su cabeza como un cuchillo girando dentro de una herida haciéndola cada vez más grande y dolorosa. L