—Pero si nunca lo conociste —considera Bonnie—. ¿Cómo es que soñaste con él?
—Es por eso que digo que era bastante raro —responde Aye—. Yo jamás lo había visto, ni siquiera en fotos, sin embargo, en ese sueño yo sabía que él era mi padre, no me pregunten por qué, pero lo sabía, le había dado un rostro, un cuerpo y estoy segura que también un nombre, el cual en este momento no recuerdo. Pero si recuerdo como era.
—¿Cómo era? —pregunta Kansas.
—Alto, no estoy segura de cuanto, yo tenía casi ocho