—Mis sentidos están bien, gracias —responde divertida y un poco más sonriente por el alcohol.
—Seguro que sí —asiente Dylan mostrando una sonrisa. Ambos miran al centro del lugar llamados por un grito de Bonnie y descubren que están siendo la atracción del recinto—. Creo que tus amigos olvidaron que este lugar no es un boliche —entona sin dejar de verlos.
—Creo que han olvidado más que eso —seguro Aye.
Ella trata de levantarse, pero su mareo no le da tregua y Dylan se apresura a apoyarla en