Al llegar al Penthouse se encuentran con Helena en la cocina bebiendo un vaso de agua y demasiado arreglada para el gusto de su hermano. Helena estaba tan absorta en su celular que no reparó de la mirada fulminante de Marcelo.
—A ¿dónde vas? —inquiere el italiano acercándose a ella.
—Tengo una reunión de última hora —le responde sin levantar la mirada del celular.
—¿Tan arreglada para una reunión? —ironiza.
Helena eleva su mirada hacia su hermano.
—Verás, hermanito, las personas solemos vestirn