Dante abrió los ojos lentamente y miró a su costado. Vio a Alina acostada allí y recordó todo lo vivido hace ¿cuánto tiempo había estado inconsciente? No tuvo tiempo de reflexionar mucho porque de repente, Alina comenzó a moverse y él alcanzó a escuchar sus quejidos.
Preocupado por ella, Dante se sentó en la cama y emitió un leve gemido de dolor. No le importó. Se quitó los cables y se apresuró a estar a su lado. Alina comenzó a llorar y a Dante se le partió el corazón.
—Alina… mi amor… despier