En eso, Ángel pidió con sus brazos que ella lo alzara upa.
—Ven con mamá cariño. — lo acomodó en su regazo, pues estaban sentados todos sobre la mantita. Sus profundos y cristalinos ojos la miraron varios segundos hasta que sonrió. Le parecía increíble como tan solo un pequeño gesto de su bebé la hacía tremendamente feliz.
Dante permaneció callado. Esos momentos en los cuales veía la adorable interacción entre Alina y Ángel era los que más disfrutaba y adoraba. Respiró con alivio cuando la escu