Dante abrazó a Alina. Sentirla nuevamente era tan extraño que aún no podía creer que tuviera tanta suerte y la hubiese recuperado. Cerró los ojos disfrutando el momento. Alina lo estaba aceptando poco a poco en su vida nuevamente. Inicialmente sentía su renuencia a creerle, a aceptar todo lo que él decía, pero ahora podía afirmar con seguridad que ella no le era tan indiferente, que no solo la ponía nerviosa, sino que también le agradaba tenerlo cerca.
—Puedes dormir a mi lado, pero si Ángel se