—¡Gina! —me grita Lilly al teléfono—. Necesito que vengas, ¡ya!
Blake me mira sentado en el sofá a mi lado.
—¿Ahora?
—¡Sí!
Muy a mi pesar me levanto del sofá y Blake me echa "esa" mirada de inconformidad. Estábamos tan cómodos aquí acurrucados.
—Me llevo el coche, ¿vale? —digo.
—Que sepas que la odio.
Sé que no lo dice enserio así que le doy un beso y me visto deprisa con lo primero que encuentro antes de salir volando. Espero que contra antes me marche antes llegaré. El tramo entre su piso com