GINA
La vuelta a las clases ya no era como siempre. Entre clases siempre buscaba a Blake y había descubierto que se escondía tras las gradas a fumar en los ratos libres, a veces yo lo acompañaba para charlar y besuquearnos.
—Puedo hacerte las tareas de matemáticas —le dije—. No me importa.
—Prefiero que me sigas enseñando. En mi casa.
Nunca le enseñaba mucho, cuando Blake me empezaba a toquetear y a mirarme tan de cerca, yo ya no sabía ni de lo que hablaba. Terminábamos en su cama. Pasábamos