Tras varias semanas, Jack y Victoria terminaron firmando los papeles oficiales de su divorcio, en el cual ella decidió no pelear por dinero, ni absolutamente nada.
Después de lo que había ocurrido, no tenía cara para ello y menos él puso gran problema, salvo la simple condición de que le permitiera a Lucila seguir siendo su hija, darle tiempo con ella los fines de semana, y que le dejara brindarle la ayuda en todo lo que necesitara, como si fuera su verdadero padre.
Porque aún si ella no tenía