Lo dejaron quedarse junto a ella hasta la mañana siguiente. En el pasado, habría intervenido para que la dieran de alta de inmediato, pero quería asegurarse que todo estuviera bien, y ella, para no angustiarlo, aceptó.
Despertaron tomados de la mano, en la misma posición con la que ella lo había visto antes. Se dieron una sonrisa, él besó su frente.
Ambos sentían mariposas revoloteando en sus estómagos. Sin embargo, especialmente en Leónidas, la culpa y el miedo estaban muy presentes. Todo lo o