La orillé a huir.
Leónidas.
Mandé a cerrar la Academia. Interrogué en mi oficina a todos los instructores presentes. Cuando llegó el turno de la profesora Walker, se veía pálida. Era una mujer mayor, y yo simplemente no lucía bien.
—Escuché… Que la señorita Everhart, ¿fue secuestrada? ¿Aquí? ¿Cómo?
Los rumores se habían esparcido, rápido.
Secuestrada.
Eso jamás pasaría. No frente a mis narices.
Maldición.
Esto era calculado, demasiado perfecto como para que fuera ideado por dos personas.
Apreté el teléfono en mi