Entre el deber y el deseo.
Leónidas.
—Dijiste que ibas a volver pronto, ¿qué está pasando? ¿Conoces a esa mujer? Leónidas… ¿Por qué… ella se sentó en tus piernas? ¿Siquiera te das cuenta de lo que le hizo a tu hermano? Dios…
Mi vista estaba puesta en la figura de Anastasia yéndose al camerino mientras Emily hacía preguntas, molesta, pero cuando mencionó eso último, fue que pude reaccionar.
La presión en mi pecho se expandió.
Miré a la rubia con las mejillas rojas.
—Después de todo lo que sabes que Lucius ha hecho, ¿lo de