Después de todo...
Anastasia.

La sensación que recorría mis venas, me hizo apretar el antebrazo de Leónidas. Su agarre en mi cintura también se apretó un poco.

Lo vi a los ojos, a través de esa mascara, y creí ver lágrimas.

Esto no solo era por mí y por Gloria, era por él.

Mi pecho estaba agitado. Y sin poder evitarlo, llevé una mano a su máscara, simulando una caricia a su mejilla.

Lo sentí estremecerse, más que todo el tiempo en que había estado en sus piernas.

—Creíste que lo elegí a él… Pero nunca lo haría. No
Vox Cor

Nuestros protagonistas tienen un gran problema de comunicación y malas interpretaciones, pero pronto todo se solucionará. ¡Gracias por el apoyo!

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