En el corazón de un almacén olvidado, donde las sombras jugaban con la luz mortecina, la batalla entre Beltaine y las criaturas de pesadilla se desplegaba como un lienzo de violencia y arte. La Quimera, con su cuerpo retorcido de bestia y pesadilla, se movía con una gracia perversa, sus múltiples ojos brillando con una inteligencia malévola. El compañero de la Quimera, una abominación de tentáculos y dientes, se retorcía en el suelo, su sangre formando charcos de un líquido que desafiaba la nat