—¿Te sientes como si hubieras resucitado? ¿Crees que puedes ponerte de pie sin titubear?
—La espada desapareció, Kyrios... No pude acabar con el último objetivo porque la espada volvió a ser el guardián de palo. El maldito palito.
—Cabeza de fuego, estuviste al borde de cruzar al otro lado, ¿y eso es todo lo que te preocupa?
—Ya te agradecí por salvarme la vida... —La pelirroja frunció el ceño—. Bueno, gracias por casi mandarme al más allá, porque fue tu magia la que lo causó.
Kyrios bajó la mi