La risa de Lord Death resonó como una tormenta de pesadillas, una cacofonía que llenaba el aire con un eco perturbador. Las ilusiones seguían su cruel tormento, desgarrando la cordura de Lylo.
—Tú, que nadas en el miedo—dijo Lord Death, sus palabras impregnadas de una morbosa delectación—, pareces una fruta madura a punto de pudrirse.
Sus manos se hundieron en la carne de Lylo, provocando un dolor aún más intenso que antes. La piel se abría bajo sus dedos como si fuera papel, y Lylo gritó, su v