Lylo estaba sola en la oscuridad, su mente dando vueltas en un torbellino de pensamientos caóticos. Las palabras de Lord Death resonaban en sus oídos como un eco interminable, una mezcla de promesas siniestras y amenazas veladas. El aire a su alrededor parecía espesarse, como si la realidad misma estuviera a punto de desgarrarse.
—Si realmente piensas que puedes arrebatarme todo esto...—Lylo murmuró, su voz apenas un susurro cargado de rabia contenida y desesperación—. Aunque seas un perro loco