La criatura, una combinación de dragón y grifo, tenía un rostro noble y feroz, con un pico afilado y colmillos que destellaban como perlas en la oscuridad. Su melena dorada ondeaba al viento, dándole un aspecto casi divino mientras surcaba los cielos con una velocidad sorprendente. Sus garras, afiladas como cuchillas, podían destrozar el metal con facilidad, y su cola, larga y serpenteante, se movía con una elegancia mortal.
—¡Todas tienen que agarrarse fuerte! —gritó la bestia, su voz apenas a