Chiara:
—Usted está bromeando, ¿verdad?- masculla él, colérico.
—Para nada.- respondo con firmeza.- es momento de que nos tratemos con franqueza. Usted me ha investigado, y yo a usted. Así que no nos andemos con rodeos. Si se lo está preguntando, le diré que sí. Mi reputación es cierta.
Él me contempla manteniendo una postura rígida.
—Soy una perra maldita en los negocios, y disfruto de follarme a mis socios.
Lo veo tragar en seco. Su nuez de Adán, asciende y desciende, con rapidez.
—He descub