★ Alondra
Un día soleado en el hospital, recibí una visita inesperada. Era el diputado Evans, un hombre imponente con mirada penetrante.
—Por lo visto, ha logrado su venganza, señorita Vergara —mencionó Alexander mientras se sentaba en una de las sillas del hospital.
Mis ojos se encontraron con los suyos, llenos de firmeza y un dejo de malicia.
—Si viene a pedirme que retire la demanda y que limpie el nombre de Gabriel... —mi voz se apagó al ver que no me prestaba atención.
—Los niños pequeños