II parte. Capítulo 34 – Marcos
A Marcos que no sabía qué esperar, no se le ocurrió que podía tratarse de Vanesa. Corrió a ella, revisó su pulso, estaba desmayada, pero viva. ¡Qué alivio! Estaba esposada a los barrotes del cabezal de la cama y con lencería sexy, las piernas desnudas. Solo a samuel se le podía ocurrir hacer un regalo así y esperar que a alguien le gustara. Si es que era eso lo que pretendía. No tenía forma de saberlo.
Marcos le sacudió tirando de los hombros para despertarla. ¿Qué le había hecho para tenerla a