II parte. Capítulo 37 – Nadia
Al volver a casa fue enseguida a ver a Adams. Se trajo del trastero una bolsa de sangre. El sueño de Adams ya casi era hibernación.
Lo trasfundió directamente por la vena del brazo. No pretendía despertarlo por el momento. Ya para ese entonces se habrán borrado las marcas de los pinchazos. Ya para ese entonces... ¿Cuánto tiempo planeaba tenerlo así? Era un misterio también para ella.
Por momentos lo extrañaba, se sentía estúpida por amarle incondicionalmente. Fernanda no había sido la única