Por varios días, Adeline se mantuvo en la biblioteca subterránea del templo, aprendiendo la mayor cantidad de conjuros y sobre lo que podía controlar con su poder. Aunque al principio se le complicó ajustar la cantidad de energía que usaba para elevar objetos o siquiera moverlos, luego de una semana, ya podía usar magia ofensiva y defensiva.
A pesar de que le entusiasmaba la idea de tener poderes, en el fondo no podía apartar la idea de que se acercaba la hora en que se toparía cara a cara con D