Durante varios días, Marion se dedicó a buscar “la herencia” del gran Claudio en el templo de Marz. Como llevaba varios días buscando por todos lados, sin encontrar nada, volvió al patio central, donde se detuvo un momento para tomar aliento y lamentarse por su búsqueda infructuosa.
—¡Ah! ¿Cómo se supone que encuentre lo que dejó mi ancestro, si no tengo ninguna pista de lo que es en primer lugar?
Mientras se abanicaba, ya que había demasiado bochorno en el lugar, continuó diciendo:
—¿Debería