DOUGLAS WARD
Paré el coche frente a la cafetería y respiré hondo. Sabía que mi madre me haría muchas preguntas, y sabía que se lo contaría todo. Nunca consigo ocultarle nada. Lo he intentado, pero nunca funciona.
Salí del coche, cerré la puerta y entré en la cafetería.
Como era de esperar, mi madre ya estaba sentada en su sitio favorito. Era como si aquel asiento ya supiera que ese era su lugar preferido y lo hubiera reservado especialmente para ella.
—Mamá —la llamé en cuanto llegué a su lado,