128 - Lo siento

DOUGLAS WARD

En cuanto supe que estaba despierta, prácticamente salí corriendo de casa y me subí al auto.

Conduje directo al hospital, aferrándome al volante, consumido por la impaciencia.

Cuando estacioné, corrí hacia el interior del edificio. Me detuve frente a la puerta de su habitación, intentando recomponerme antes de llamar.

Abrí la puerta silenciosamente y entré. Todos se giraron hacia mí, pero los únicos ojos que captaron mi atención fueron sus hermosos ojos.

Esos ojos castaños que me h
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