Capítulo 85.
Amelia baja de la camilla para estirar las piernas, su cuerpo se estremece aun a causa de los besos de Bastián que ella propició y los que aun siente en su boca con el dulce sabor del helado. Sonríe con picardía ante su soltura con él. Entretenida en sus pensamientos vislumbra una figura detrás de la cortina que cubre el cubículo, muy pequeña para ser Bastián y demasiado elegante para ser una trabajadora así que, decide correr la pequeña cortinilla y descubre a Ana parada enfrente.
— ¡Hola, no