Capítulo 86.
Bastián corre la cortina del cubículo en el cual se encuentra Amelia para encontrarla hecha un mar de llanto. Lleva puesta una vía endovenosa y de un tubo de acero cuelga un suero, la enfermera lo mira con interés y él la ignora completamente para acudir en ayuda de su mujer que lo necesita mucho más que cualquier información sobre su estado actual.
Ella abre los brazos y Bastián va directo hacia ellos. Sus pechos se tocan y una descarga eléctrica se apodera de sus cuerpos.
— ¡Joder! – dice él