Capítulo 84.
Bastián toca la puerta de la oficina de su hermano y este pronuncia un “adelante” para que quien sea ingrese. Lo encuentra ojeando unos papeles que al parecer son la historia de su suegra o eso es lo que deduce por el ceño fruncido de Arístides.
— ¡No entiendo nada! – dice para sí mismo.
— Cuéntame entonces a ver si nos confundimos los dos o por fin entendemos – sugiere Bastián con una sonrisa.
— Estas pruebas, no me convencen – informa con un susurro — es decir; los resultados están alterado