Amelia se encoge ante la expresión de enojo de Bastián, no porque le tema sino porque había olvidado por completo los moratones que tiene encima. La vista de él se vá al cardenal de su brazo y sus ojos la escudriñan de manera acusatoria esperando una respuesta, explicación o algo que lo convenza de no golpear a los que la maltrataron de esa manera, pero al parecer espera demasiado tiempo y con un resoplido de hombre de las cavernas la deja tirada en la cama alejándose de ella de un salto como si
Katia Parra
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