Adam frunció el ceño, incrédulo.
—¿Me estás diciendo que mi hijo salió de prisión preventiva y a la primera que fue a ver fue a ti?
—No lo sé. No sé si yo fui la primera, la segunda o la decimoquinta —respondió, encogiéndose de hombros—. Lo único que sé es lo que te estoy diciendo. Tu hijo se presentó en el bloque de departamentos en el que se encuentra el de Amy, y me sorprendió a punto de montarme en el ascensor de camino hacia aquí —agregó.
—¿Cómo es posible que…? —Inspiró profundamente—. ¡M