Brendan salió del cuarto de baño, envuelto en una toalla mientras se secaba el cabello rubio que había dejado crecer al punto en el que ya no era capaz de controlarlo. Sin embargo, su apariencia física jamás le había importado demasiado y mucho menos ahora.
Rápidamente se encaminó hacia la cama y tomó la ropa que había adquirido recientemente en una de las tiendas de la zona. Había decidido hospedarse en el mismo hotel en el que lo había visitado e interrogado O’Neill, aunque no le hiciera ni p